Majes en Moto se ha convertido, con el paso de los años, en una de las voces más reconocibles del universo motero en YouTube. Lo ha hecho sin mostrar su rostro, sin artificios y sin postureo, pero con una fórmula que engancha a cientos de miles de seguidores: autenticidad, humor, adrenalina, aprendizaje y mucha pasión por las dos ruedas.
Lo que empezó hace una década como una cámara grabando un trayecto cotidiano al trabajo terminó transformándose en un fenómeno con identidad propia. En sus vídeos hay viajes, pruebas, consejos de conducción, momentos de tensión, caídas, risas y una sensación constante de verdad que conecta con una comunidad muy fiel. En esta entrevista para Motor28, hablamos con Majes en Moto sobre el éxito del canal, el anonimato bajo el casco, la seguridad en moto, los fails que dejan huella y esa manera tan suya de entender la vida sobre dos ruedas.
“Creo que la clave está ahí: ser un tío normal, que consigue hacer cosas que nunca me he podido imaginar en el mejor de mis sueños.”
Empezaste grabando algo tan cotidiano como tu camino al trabajo y hoy te sigue más de un millón de personas. ¿En qué momento sentiste que aquello dejaba de ser una locura personal para convertirse en un proyecto enorme?
Bueno, ¡realmente sigue siendo una locura personal! Aunque sí es cierto que cuando ya andaba rozando los 100.000 seguidores en YouTube y crecía a razón de unos 8.000 nuevos seguidores al mes, empecé a entender que el canal ya tenía mucha relevancia. En aquella época, la revista Motociclismo tenía alrededor de 20.000 lectores, por lo que no pude evitar ver la magnitud que empezaba a tener el canal… ¡y, por supuesto, la responsabilidad de llevarlo!
Parte del misterio y del gancho del canal está en que nadie sabe quién hay bajo el casco. ¿Por qué decidiste mantener esa identidad oculta y qué te ha permitido contar desde ahí que quizá no habrías contado dando la cara?
Todo es fruto de una casualidad: la cámara siempre la he llevado en el casco, por lo que es físicamente imposible grabarme a mí mismo a no ser que fuese a través de una segunda cámara, que incorporé años después. Con el tiempo me di cuenta de que tenía ciertas ventajas. La primera, que preservaría mi intimidad intacta, ya que la fama no es algo que me haya interesado nunca. La segunda es que siempre he querido que el espectador se sintiese identificado con el personaje del motorista, no con la persona que hay detrás del casco.
Y bueno, la tercera ya es un juego personal para mí, porque sé a ciencia cierta que hay mucho morbo por saber quién está detrás del casco y desenmascararle. Muchas veces, mientras he estado a cara descubierta en una terraza motera, otros moteros han intentado sacarme una foto disimuladamente, haciendo que hablaban por el móvil, pero el flash de la cámara se iba activando, revelando la terriblemente patosa estrategia. Pero por suerte siempre voy ojo avizor y, hasta la fecha, nadie nunca ha logrado captarme con una cámara, y pienso hacer que siga así.
En el fondo soy un tío normal, que vive una vida normal. Nunca he querido o necesitado un foco sobre mí. Eso se lo dejo a los opinadores profesionales que salen en televisión.
“En el fondo soy un tío normal, que vive una vida normal. Nunca he querido o necesitado un foco sobre mí.”
En un mundo donde muchas veces todo parece muy medido y perfecto, tu canal transmite justo lo contrario: naturalidad, fallos, risas y cero postureo. ¿Crees que esa autenticidad ha sido la clave para conectar con tanta gente?
Sin duda. Hoy en día, en las redes todo es perfecto, bello, musculoso, adinerado y exitoso. Pero el ser humano… realmente no es así. Nadie se puede sentir identificado con ello. Todos hemos tropezado, nos hemos caído, hemos fallado y, curiosamente, tenemos mucha más conexión emocional con aquellas personas que se tropiezan, ríen y aprenden.
Y aparte, no hay historia que enganche más que la del héroe de la película que falla estrepitosamente, pero logra surgir para alcanzar sus objetivos. Creo que la clave está ahí: ser un tío normal, que consigue hacer cosas que nunca me he podido imaginar en el mejor de mis sueños. Creo que esto crea inspiración, y no envidias.
En tus vídeos hay viajes, pruebas, consejos, momentos de adrenalina y también muchos fails. ¿Qué disfrutas más grabando: la aventura pura, el análisis de motos o ese caos espontáneo que aparece cuando menos te lo esperas?
Lo que más me gusta, sin duda, es la espontaneidad de la vida. Cuando salgo a grabar nunca lo hago con guion, salvo raras excepciones en las que pueda dar una lista de consejos y para ello me llevo una chuleta. Todo es pura improvisación. Y así llevo más de 430 episodios en los que la vida me brinda oportunidades que cazo al vuelo para grabar una nueva aventura.

Has construido una comunidad muy fiel alrededor de un estilo muy reconocible. ¿Cómo definirías el “universo Majes en Moto” para alguien que todavía no te ha visto nunca?
Motos, emoción, risas y variedad. Y en medio, un tío que no te enseña la cara, pero te lleva de pasajero a sus aventuras.
Después de tantos años rodando y grabando, ¿qué te ha enseñado la moto sobre ti mismo, más allá del contenido y de las redes sociales?
Que los miedos están solo dentro de uno mismo y que no son monstruos reales que te vayan a impedir hacer lo que desees.
“Los miedos están solo dentro de uno mismo y no son monstruos reales que te vayan a impedir hacer lo que desees.”
En el canal también hay espacio para los consejos de conducción. ¿Cuál es el error más común que ves en muchos motoristas y qué recomendación básica darías a alguien que quiere disfrutar más y mejor de la moto?
El error más común que veo, sin lugar a dudas, es no estar preparado para frenar. Esto se desglosa en tres consejos: no fiarse de los demás, aumentar la distancia de seguridad y practicar la frenada de emergencia a menudo para mantener la memoria muscular y jamás dudar en clavar esos frenos.

Has enseñado también caídas, errores y momentos complicados. Mirando atrás, ¿cuál ha sido el mayor aprendizaje que te ha dado un fail, de esos que en el momento fastidian, pero luego se convierten en una lección importante?
Tuve un accidente que casi me mata. Salí de allí por mi propio pie de forma milagrosa. Me comí un coche a 130 km/h de forma perpendicular y, al chocar contra el suelo tras la colisión, caí de cabeza, torciéndome el cuello en el impacto. Aprendí que no te puedes fiar de nadie, porque nadie usa los intermitentes. Y debes hacer de “mago predictor” para intuir qué van a hacer los demás, sin confiar en que una línea es un muro inquebrantable. La van a cruzar. Y sin intermitente. Y de un volantazo.
“No te puedes fiar de nadie, porque nadie usa los intermitentes.”
Has probado muchas motos y vivido experiencias de todo tipo. ¿Qué tiene que tener una moto para dejarte realmente huella: sensaciones, carácter, utilidad, locura… o un poco de todo?
Para que me deje huella hay un factor común: el peso. ¡Aquella frase de “no me des caballos, quítame peso” al final va a ser verdad! Es mucho más emocionante una moto de 60 cv y 100 kg que una con el doble de caballos y peso. Me gusta que una moto tenga garra, personalidad fuerte y te levante esa sonrisilla macarra dentro del casco.
Cada jueves a las 22h tu audiencia sabe que va a encontrarse risas, ruido y gasolina. Después de 10 años, ¿qué te sigue empujando a ponerte el casco, darle al botón de grabar y seguir alimentando esta locura sobre dos ruedas?
Pues principalmente… ¡llegar a fin de mes! Jajajajaja.
¡Un enorme abrazo, Motor28! Tanto para vosotros como para vuestros seguidores. ¡Y recordad que cada día es una oportunidad para romper la rutina y hacer algo increíble, por pequeño que sea!

